Archivo de Octubre de 2009
Las copas en ‘happy hours’ y los 2×1 se multarán a partir de esta medianoche
La sanciones podrán llegar a los 600.000 euros y, en casos de reincidencia, conllevar el cierre del local
EUROPA PRESS
BARCELONA
Los locales de ocio nocturno que promuevan los 2X1 en bebidas alcohólicas, las happy hours y la barra libre recibirán sanciones de hasta 600.000 euros a partir de esta media noche. En casos de reincidencia especialmente graves podrá provocar el cierre del local, según ha informado hoy la Federació Catalana d’Activitats Recreatives Musicals (Fecasarm).
Esta aplicación ha sido publicada hoy en el Diari Oficial de la Generalitat de Catalunya (DOGC) en la nueva ley de salud pública. La medida entrará en vigor a partir de esta medianoche, coincidiendo con la celebración de la Castañada en bares y discotecas.
Hasta 600.000 euros
Según la Fecasarm, este tipo de prácticas serán sancionadas con multas de entre 3.000 a 15.000 euros, pero podrán llegar hasta los 600.000 euros en casos graves. Esta organización ha afirmado que espera una reducción muy importante de este tipo de reclamos publicitarios desde este fin de semana.
La organización, que se muestra desde un principio favorable a este medida, también señala que provoca “muchas dudas” sobre qué conductas están incluidas dentro de las prohibidas y cuáles no.
Límites de la norma
La Fecasarm ha defendido que los locales puedan continuar celebrando fiestas promocionales de marcas de bebidas porque considera que no se promociona la ingesta de alcohol sino que son “puras prácticas comerciales de posicionamiento en el mercado de la noche de una marca contra otra”.
Representantes de la Fecasarm y la Conselleria de Salut se reunieron esta semana para tratar estas cuestiones y acordaron reunirse periódicamente para evaluar la aplicación de la norma y delimitar qué practicas son sancionables.
El objetivo es conseguir una mayor seguridad jurídica y que los locales dispongan de las herramientas necesarias para conocer los límites de la norma.
fuente/elperiodico.com/
Ni la crisis ‘asusta’ a Halloween
La fiesta pagana gana adeptos y el negocio está servido
Halloween vende, y mucho… Y si no se cree, bastaba con dar un paseo ayer por las tiendas que venden disfraces y decoraciones relacionados con esta fiesta importada para ver cómo muchos clientes tenían que esperar un buen rato mientras les tocaba la tanda.
En Fiesta Shop, una tienda dedicada a vender artículos para fiestas, el escaparate ya daba pistas de cuánto se vende por estas fechas. Una calavera gigante y un ataúd de cartón tenían el cartel de ‘vendido’, a pesar de que cada uno rondaba los cincuenta euros.
Sin escatimar gastos
En el interior de la tienda, Ana María López, su marido y su hijo de trece años compran los últimos elementos de decoración que necesitan para las cenas de Halloween que darán el sábado y el domingo. Cuentan que lo celebran desde hace tres años. «Antes íbamos a Port Aventura, pero ahora nos gusta hacerlo en casa», dicen.
López y su familia, que se vestirán de góticos para la ocasión, cuentan que ya han gastado unos 120 euros en decoración y chucherías «porque los amigos del colegio de mi hijo vienen a pedir porque saben que decoramos la casa… Aunque este año me parece que nos ha quedado tan bien que vamos a cobrar entrada», comenta el padre. Llevan más de una semana con los preparativos y a última hora regresan a por unas telas de araña «para el comedor».
Un vendedor cuenta que todos los artículos tienen salida, desde las telarañas, que cuestan 1,40 euros, hasta elementos más sofisticados, como el ataúd de la entrada «que ya tenemos todos comprometidos». Cuenta que entre los clientes también hay quienes cumplen años por estas fechas y aprovechan para hacer la fiesta con motivos de Halloween.
Es precisamente lo que ha hecho Jessica, que cumple 18 años y trata de elegir un disfraz junto a su madre en Merca Moda, una tienda de telas y disfraces. Calculan que se gastarán al menos treinta euros sólo en el traje. Su madre explica «es que a los chavales les gusta mucho».
La encargada de la tienda y las empleadas apenas dan abasto para atender a tanta gente. Hay desde quienes buscan una simple máscara monstruosa hasta los que están dispuestos a gastarse los 267 euros que vale un elaborado traje de Eduardo Manostijeras.
Cuentan que muchos de los clientes son inmigrantes suramericanos que tienen más tradición de celebrar la fiesta, aunque cada vez son más los nacidos aquí. De hecho, buena parte de lo que venden es para negocios de restauración y hostelería que decoran sus establecimientos y disfrazan al personal.
Así lo confirma Anton Guasch, de Casa Guasch, otra tienda tradicional de venta de disfraces en la ciudad. Explica que en algo se nota la crisis, porque se venden especialmente los artículos más económicos, aunque todavía «dar miedo nos gusta».
Explica que la gente está especialmente dispuesta a comprar los disfraces para niños, aunque también venden muchos para adultos.
Pero, tanto atuendo de miedo, ¿para qué? Las respuestas de los clientes son muy variadas. Hay detrás muchas fiestas caseras, alguna que otra en un local y más de uno que simplemente disfraza a los niños para que, al más puro estilo hollywoodense, ofrezcan a los vecinos «¿truco o trato?». De hecho en más de una comunidad de vecinos ya se puede leer un cartel que anuncia que hay que ir preparando las chucherías para el sábado. Alguna de estas fiestas, paradójicamente, termina en castañada.
Y es que, a quienes les preocupan las tradiciones les alegrará saber que todavía se venden muchos trajes de castañera/o, tanto para niños como para madres, tal como confirman tanto en Guasch como en Merca Moda. En esta última tienda vendieron más de 50 trajes de castañera en una sola tarde.
fuente/diaridetarragona.com/
Una Costa Brava de cine
Llevamos meses celebrando los 100 años de la Costa Brava, y la verdad es que se lo merece. En otoño, con el turismo de masas ya retirado a sus cuarteles de invierno, llegan los mejores momentos para disfrutar de esta costa en la que la conjunción del azul del mar, el rojo negruzco de unas rocas rasgadas, el dorado de la arena y el verde intenso de los pinos se concretan en unas calas que figuran entre las más bellas del Mediterráneo.
Hace ya muchos años que la Costa Brava enamora a los que la visitan, incluidos cineastas de renombre. Es fácil recordar películas como Pandora, filmada en Tossa, en 1950; De repente el último verano (Begur, 1957); Los pianos mecánicos (Cadaqués, 1965); La piel quemada (Lloret, 1967), y La luz del fin del mundo (Cap de Creus, 1971). Sin embargo, por si a alguien le falla la memoria, Lluís Molinas ha reunido en el libro Costa Brava, plató de cinema (Ulyssus) todas las películas filmadas en estos parajes. Ahí están las ya citadas y muchas más, como L’âge d’or, de Buñuel, y El jardinero español, filmada en parte en la casa que Alberto Puig Palau tenía en la playa del Castell.
De la larga lista de películas, cerca de 70, me ha llamado la atención, por su rareza, Aurora de esperanza, rodada en Palafrugell en el convulso 1937 por Josep Amich y producida por la CNT-FAI. Por desgracia, no se conserva ninguna copia. La historia daría un giro radical tras la guerra civil y, tan solo tres años después, en 1940, se filmaba en Palafrugell otra película de corte muy distinto, Muñequita, basada en una novela de Rafael Pérez y Pérez, con todos los beneplácitos de la censura franquista.
Otra sorpresa del libro es descubrir que en la playa de Sa Conca, junto a S’Agaró, se filmaron Los viajes de Gulliver (1959), La isla misteriosa (1961), Nicolás y Alejandra (1981) y hasta una versión de Dos años de vacaciones (1961), con Pablito Calvo.
La Costa Brava, como ya quedó demostrado en el feo asunto de las fotos de lugares lejanos utilizadas para su promoción, puede disfrazarse de lo que convenga para seducir a un amplio público.
fuente/elperiodico.com/
Hacer el amor en la playa: un sueño… ¿o una pesadilla?
Tener sexo en la playa es sin duda una de las fantasías más recurrentes en las noches de verano. Pero cuidado, en muchos países puede conllevar consecuencias muy negativas, incluso penas de cárcel. HolidayCheck hace un breve resumen para no llevarse sorpresas desagradables
¿Quién no ha soñado alguna vez en una noche de amor en la playa? Desatar la pasión bajo la luz de la luna, el suave tacto de la arena en los pies, escuchando las olas del mar de fondo mientras la brisa marina acaricia ambos cuerpos… Aunque para muchos se trate de un escenario perfecto, muchas legislaciones penan severamente este acto. Hagamos un breve resumen.
En Bulgaria, Noruega, Canadá o Jamaica no hay mayores problemas al respecto. Dejando de lado la vergüenza que conlleva ser sorprendidos en pleno acto, lo único que se puede llevar la pareja es una advertencia por parte de las autoridades.
No es el caso de Croacia o Turquía, por otro lado, donde se considera como un acto obsceno, y puede conllevar multas de hasta 300€.
En países con playas de ensueño, como Grecia o Egipto, las consecuencias pueden ser mucho más serias, pudiendo haber incluso penas de prisión. Sin ir más lejos, en Italia, pese a que la Administración deje mucha autonomía a cada juez, uno se expone a penas de entre 3 meses y 3 años de cárcel.
Pero las peores consecuencias las encontramos en muchos países de tradición islámica. No es aconsejable si quiera cualquier manifestación efusiva de amor en lugares públicos, o en el caso de las mujeres, tomar el sol en top-less en la playa. Una pareja de turistas británicos el pasado verano fue condenada a tres meses de prisión por un tribunal de los Emiratos Árabes. El delito, practicar sexo en una playa de Dubai.
¿Y en España? ¿Cómo está el tema? Cabe decir que no hay una regulación concreta al respecto, ya que depende de cada autonomía o de cada ordenanza municipal. En ciudades como Barcelona, no sólo está penado, sino que el mero hecho de estar en la playa de noche está prohibido. Siguiendo en la costa catalana, este verano ha saltado a la luz el caso de Tossa de Mar, en la Costa Brava, donde el ayuntamiento amenazó con multas de entre 600 y 1800€ a aquéllos que se dejen llevar por la pasión en cualquier recinto público, como es la playa. Muchos habitantes del municipio, en contra del dictamen, se manifestaron a gritos de el sexo de la playa, no nos lo quitarán. Y es que como declara un estudio de la Universidad de Granada, la playa es, después de los callejones, los escenarios preferidos por los jóvenes para las prácticas amorosas.
fuente/noticiascadadia.com/
La Festa al Cel y la Red Bull Air Race cierran una Mercè de altura
Cerca de 1.400.000 personas siguieron el festival el fin de semana, 200.000 más de las esperadas.
La organización reivindica el papel de BCN en la aeronáutica mundial y aplaude el nivel de civismo.
La fiesta reservada al cielo se trasladó a la playa, al paseo marítimo, a los balcones, a las azoteas y a los más de 200 barcos que dibujaban un horizonte de mástiles. «Me siento orgulloso de ser de Barcelona, es un lujazo que podamos tener algo así», resumía con vehemencia Ramón, un espectador de 42 años que lucía una rara gorra que regalaba una firma de coches. Si el recuento municipal de 1.400.000 personas (800.000 ayer y 600.000 el sábado) es fiable, la Festa al Cel y la Red Bull Air Race han logrado que la Mercè 2009 cierre como la más concurrida de la historia.
Un Harrier del Ejército se encargó de espabilar a los perezosos poco antes de las doce mientras los Castellers de Vilafranca levantaban un cuatre de set sobre la arena. Poco después, y al ritmo de Niña Pastori y el tema Tú me camelas, aterrizaba en la playa la patrulla PAPEA de paracaidistas, que se anotaba la primera gran ovación de la jornada. Le siguió un Airbus A-320 en vuelo raso; un homenaje al primer servicio comercial que se realizó entre Tou-
louse y la capital catalana hace ahora 90 años. «El peso de Barcelona en el mundo de la aeronáutica ha sido históricamente muy notable y eso es algo que debemos celebrar ahora y siempre», explicaba a este diario Lluís Gómez, director de promoción aeroespacial del ayuntamiento, que destacó también «el elevado nivel de civismo de todo el público».
La Red Bull Air Race fue el eje de la fiesta. El público estaba pendiente del piloto español Alex Maclean, cuyo motor, muy por debajo del rendimiento de la mayoría, le dejó fuera de la final. «Ha sido un honor competir aquí, pero no puedo decir que estoy contento», decía en la entrega de trofeos. El título se lo llevó el británico Paul Bonhomme, cuyas piruetas no solo le dieron la victoria de la prueba sino de todo el campeonato.
HERMANAMIENTO / Podría pensarse que la fórmula 1 del aire ha engullido la Festa al Cel, pero Gómez, alma mater del festival aéreo, no lo ve así. «Ha sido un hermanamiento perfecto entre unos y otros y esperamos poder tenerles de vuelta el año que viene o en el 2011», adelantó.
El público hizo una extraordinaria demostración de supervivencia. Neveras de playa, sillas de plástico, tupperwares de todos los colores, crema solar, gafas de sol, anteojos y cámaras, muchas cámaras de fotos. Los niños y los papás disfrutaban más que las niñas y las mamás; muchos extranjeros seguían la carrera como un culé devora un Barça-Madrid. Iban pintados, conocían a todos los pilotos y a cada viraje le añadían comentarios como «ese vuelo en cuchillo ha sido flojo» o «le van a penalizar por pasar la puerta por encima». Luego, en el podio, gritaron, bebieron y lograron algún que otro autógrafo de los pilotos.
Merece un aparte el montaje musical que acompañaba a los aviones. Benny Goodman para un viejo caza de la segunda guerra mundial, Aerosmith para un moderno helicóptero que hacía piruetas y la banda sonora de Piratas del Caribe y Pulp Fiction para el equipo Breitling de acrobacias. El speaker castellano, con un tono algo sobreactuado que ponía nervioso a más de uno, también ayudaba a dar emoción a la cosa, aunque lo que pasara en ese momento fuera un avión de extinción de incendios.
HÉROES POR UN DÍA / A la patrulla PAPEA le salió trabajo tras el salto. Con los paracaídas ya doblados y en la bolsa, bajaron a tomarse una cerveza en unos de los chiringuitos de la playa del Bogatell. Todo el mundo se hacía fotos con ellos y no tuvieron un no para nadie. «Héroes por un día», bromeaba uno de ellos. Su comandante, José Vicente Royo, un veterano que lleva 31 años en activo, aseguraba que el contacto con la gente «es uno de los mejores momentos de la profesión» y explicaba que la Festa al Cel es uno de los festivales aéreos «mejor organizados».
Junto a ellos estaba Ángel Morga, un saltador que el 18 de diciembre tuvo un mal salto que le obliga a ir en una silla de ruedas y que intenta recuperar la movilidad con exigentes sesiones de rehabilitación. El año pasado fue uno de los que saltó y sus compañeros no se apartan de su lado. En el 2010 promete volver. «Hasta el año que viene», se despidió.
fuente/elperiodico.com/