Ni la crisis ‘asusta’ a Halloween
La fiesta pagana gana adeptos y el negocio está servido
Halloween vende, y mucho… Y si no se cree, bastaba con dar un paseo ayer por las tiendas que venden disfraces y decoraciones relacionados con esta fiesta importada para ver cómo muchos clientes tenían que esperar un buen rato mientras les tocaba la tanda.
En Fiesta Shop, una tienda dedicada a vender artículos para fiestas, el escaparate ya daba pistas de cuánto se vende por estas fechas. Una calavera gigante y un ataúd de cartón tenían el cartel de ‘vendido’, a pesar de que cada uno rondaba los cincuenta euros.
Sin escatimar gastos
En el interior de la tienda, Ana María López, su marido y su hijo de trece años compran los últimos elementos de decoración que necesitan para las cenas de Halloween que darán el sábado y el domingo. Cuentan que lo celebran desde hace tres años. «Antes íbamos a Port Aventura, pero ahora nos gusta hacerlo en casa», dicen.
López y su familia, que se vestirán de góticos para la ocasión, cuentan que ya han gastado unos 120 euros en decoración y chucherías «porque los amigos del colegio de mi hijo vienen a pedir porque saben que decoramos la casa… Aunque este año me parece que nos ha quedado tan bien que vamos a cobrar entrada», comenta el padre. Llevan más de una semana con los preparativos y a última hora regresan a por unas telas de araña «para el comedor».
Un vendedor cuenta que todos los artículos tienen salida, desde las telarañas, que cuestan 1,40 euros, hasta elementos más sofisticados, como el ataúd de la entrada «que ya tenemos todos comprometidos». Cuenta que entre los clientes también hay quienes cumplen años por estas fechas y aprovechan para hacer la fiesta con motivos de Halloween.
Es precisamente lo que ha hecho Jessica, que cumple 18 años y trata de elegir un disfraz junto a su madre en Merca Moda, una tienda de telas y disfraces. Calculan que se gastarán al menos treinta euros sólo en el traje. Su madre explica «es que a los chavales les gusta mucho».
La encargada de la tienda y las empleadas apenas dan abasto para atender a tanta gente. Hay desde quienes buscan una simple máscara monstruosa hasta los que están dispuestos a gastarse los 267 euros que vale un elaborado traje de Eduardo Manostijeras.
Cuentan que muchos de los clientes son inmigrantes suramericanos que tienen más tradición de celebrar la fiesta, aunque cada vez son más los nacidos aquí. De hecho, buena parte de lo que venden es para negocios de restauración y hostelería que decoran sus establecimientos y disfrazan al personal.
Así lo confirma Anton Guasch, de Casa Guasch, otra tienda tradicional de venta de disfraces en la ciudad. Explica que en algo se nota la crisis, porque se venden especialmente los artículos más económicos, aunque todavía «dar miedo nos gusta».
Explica que la gente está especialmente dispuesta a comprar los disfraces para niños, aunque también venden muchos para adultos.
Pero, tanto atuendo de miedo, ¿para qué? Las respuestas de los clientes son muy variadas. Hay detrás muchas fiestas caseras, alguna que otra en un local y más de uno que simplemente disfraza a los niños para que, al más puro estilo hollywoodense, ofrezcan a los vecinos «¿truco o trato?». De hecho en más de una comunidad de vecinos ya se puede leer un cartel que anuncia que hay que ir preparando las chucherías para el sábado. Alguna de estas fiestas, paradójicamente, termina en castañada.
Y es que, a quienes les preocupan las tradiciones les alegrará saber que todavía se venden muchos trajes de castañera/o, tanto para niños como para madres, tal como confirman tanto en Guasch como en Merca Moda. En esta última tienda vendieron más de 50 trajes de castañera en una sola tarde.
fuente/diaridetarragona.com/